Mi nombre es Agustina y tengo 8
años.
Me gusta la fruta más que ninguna
otra golosina. Si se tratase de comer rico y variado, me lo pasaría comiendo
guayabas, mangos, piñas, arándanos, cerezas, zapotes, castañas, mamoncillos,
peras, uvas, pomelos, guamas, caquis, uchuvas, guindas, moras, duraznos,
carambolos, lúcumas, plátanos, pitajayas, arazás, chontaduros, borojo, todas
frutos de sabores tan difíciles de olvidar. Comer fruta me permite estar sana
y crecer, y me preocupo de eso porque les confieso que quiero
alcanzar el sol, la luna y las estrellas cuando sea más grande.
Mi idea es comer 5 kilos de fruta
al día por los próximos 50 años. No me fío de las cifras de la OMS o de la FAO,
que hablan de 400 gramos de ingesta sugerida. Siento que esa cifra está
manipulada y solo les sirve a las personas que quieren llegar a medir no más de
dos metros de alto, porque le tienen miedo a la altura y sobre todo a ver más
arriba de sus cabezas. Les repito, mi mayor deseo es llegar hasta el sol, la
luna y las estrellas. Ese es mi gran objetivo.
Parece que cualquier hombre o
mujer que sobrepasa la estatura de dos metros en este planeta, ya no luce
normal. He viso que se enferman demasiado y no consigue más que fama inútil (una
mención en un libro sin importancia, que lee gente ociosa). Sin embargo hay algo importante que aclarar: todos
los humanos que han llegado a medir tanto, no han hecho manifiestas las razones
por las cuales crecieron más que cualquiera. Ellos deberían transparentar su
interés, aquel que los motivo a crecer tanto, porque ¡ojo!, crecer tanto no es
normal. Algo debieron estar comiendo esas personas, para llegar a ser tan altos.
Hay una teoría conspirativa que
habla de que los seres humanos, recibimos instrucción como cultura, de parte de
culturas alienígenas antiguas y altamente evolucionadas, provenientes de un
lugar en el espacio aún no identificado. Yo ando tras la pista de esas
culturas, en las que los seres que la constituyen, miden más de tres metros y
viajan por todo el universo. Siento que haciendo viajes interestelares,
visitando constelaciones tan lejanas y descubriendo la inmensidad del universo,
debes obtener un grado de conocimiento mayor de lo que significan palabras como
“vida”, “espacio”, “tiempo”. De igual forma, siento que debes desarrollar una sensibilidad enorme. Como no ser mejores seres,
después de haber presenciado el nacimiento de una estrella, una explosión
supernova o la aparición de hoyos negros sobre la superficie del universo, todo
en una misma vida.
Por todo lo anterior, animo a las
personas que leen este escrito, a que consuman mucha fruta cada día, más que
cualquier otra golosina, porque pienso, fundada en razones científicas, que hacer
esto además de permitirnos probar los mejores sabores, nos va ayudar a crecer
para establecer contacto con las culturas alienígenas de las que ya les hablé.
Nadie en este planeta parece estar
interesado en esto, y por eso no está haciendo ningún esfuerzo por contactarse
con aquellas culturas, llegar a verlos de cerca o establecer contacto con estas.
Mucho menos se quiere poner a funcionar los túneles de gusano prontamente, para
que las personas puedan viajar a mayor velocidad por todo el espacio.
He decidido comer fruta, en las cantidades y por el tiempo
ya indicados, para crecer y seguir creciendo. Parece que es mi única opción
para contactar a los extraterrestres y ver el mundo desde otra perspectiva un
poco más amplia, un poco más arriba de lo que lo ven los seres humanos hasta
ahora.
Aquí en este planeta, parece raro
que nadie crezca más arriba de los dos metros. No deben estar comiendo la
suficiente fruta. Deben estar comiendo puras cosas malas, porque dejan de crecer
muy pronto...
¿Ya les hable de porque me gusta
la fruta, más que ninguna otra golosina? (...)